WASHINGTON — Dos líderes católicos que participaron el 22 de octubre en una reunión con el presidente Donald Trump lamentaron que la Casa Blanca difundiera imágenes de una oración en el Despacho Oval a menos de dos semanas de las elecciones de mitad de mandato. El obispo de Des Moines, Iowa, William Joensen, afirmó que el encuentro fue aprovechado con fines políticos partidistas, mientras que el arzobispo de Milwaukee, Jeffrey Grob, ofreció una disculpa pública.
La Casa Blanca presentó una versión distinta sobre el propósito del encuentro. Funcionarios de su oficina de asuntos religiosos dijeron que los obispos discutieron políticas de interés para comunidades católicas y rechazaron la descripción de la reunión como una simple sesión fotográfica. No se encontró una respuesta posterior de la administración que retirara o modificara esa posición.
Qué ocurrió durante la visita
Joensen y Grob formaron parte de un grupo de 12 obispos católicos que acudió a la Casa Blanca para conversar con funcionarios sobre inmigración, visas para trabajadores religiosos, libertad religiosa, educación privada y políticas relacionadas con el aborto y la protección de la vida.
Según los relatos de los obispos, el grupo participó primero en una conversación extensa con asesores de política interna. Después fue conducido al Despacho Oval, donde Trump saludó a sus integrantes, les entregó objetos conmemorativos y se sentó detrás del escritorio presidencial. Los religiosos se colocaron a su alrededor y el arzobispo de Denver, James Golka, dirigió una oración.
Personal de la Casa Blanca tomó fotografías y grabó parte del momento. Las imágenes fueron publicadas posteriormente en canales vinculados con la administración.
Grob afirmó que los participantes habían entendido que la conversación sería privada y que no autorizaron la distribución pública de las fotografías o del video. Joensen también dijo que la comunicación previa describía el encuentro como una oportunidad para intercambiar opiniones con funcionarios sobre políticas públicas.
Joensen denuncia una explotación partidista
En una declaración difundida el 24 de octubre por la Diócesis de Des Moines, Joensen sostuvo que su participación no representaba un respaldo a Trump, al Partido Republicano ni a las políticas de la administración.
El obispo explicó que considera parte de su responsabilidad dialogar con funcionarios cuyas decisiones no siempre coinciden con las enseñanzas de la Iglesia católica. También señaló que algunas acciones del gobierno de Trump están, en su opinión, en conflicto con esas enseñanzas.
Al reflexionar sobre la visita, Joensen dijo que habría debido actuar con mayor cautela y acusó a quienes “explotaron” la reunión para un propósito político partidista. Su declaración no identificó por nombre a un funcionario concreto como responsable de decidir la publicación.
El mismo día de la visita, Joensen había difundido un mensaje para los votantes católicos en el que sostuvo que ningún partido representa por completo los valores de su Iglesia. Esa postura es relevante porque las imágenes de la oración podían ser interpretadas por algunos espectadores como un apoyo electoral, interpretación que él rechazó expresamente.
El arzobispo de Milwaukee ofrece una disculpa
Grob fue más allá en una declaración publicada el 25 de octubre bajo el título “Una disculpa pública”. Dijo haber recibido mensajes de personas preocupadas o heridas por su aparición junto al presidente.
El arzobispo afirmó que acudió de buena fe para defender asuntos que afectan a inmigrantes, trabajadores religiosos y otras comunidades. Sin embargo, reconoció que tenía reservas antes de participar y manifestó pesar por no haberlas atendido.
Grob sostuvo que el momento de oración fue manipulado al presentarse públicamente de una manera que podía beneficiar intereses políticos. También asumió responsabilidad por el efecto que su decisión causó entre miembros de la arquidiócesis y se disculpó por el daño.
La declaración del arzobispo no expresó arrepentimiento por haber orado por el presidente. Su objeción se concentró en la publicación de las imágenes y en la impresión partidista que, según él, produjo su difusión tan cerca de una elección nacional.
La Casa Blanca rechaza la descripción de una simple sesión fotográfica
La posición de la administración introduce una disputa sobre la finalidad y presentación del encuentro. Jenny Korn, directora de la Oficina de Fe de la Casa Blanca, dijo que la reunión formaba parte del contacto habitual con líderes religiosos y que incluyó conversaciones sustantivas sobre libertad religiosa, elección de escuelas, créditos fiscales para familias, visas religiosas y políticas sobre el aborto.
Korn rechazó la idea de que el encuentro hubiera sido organizado únicamente para obtener fotografías. Otra portavoz de la Casa Blanca destacó las medidas de Trump dirigidas a votantes y organizaciones religiosas, aunque no respondió directamente a cada una de las objeciones formuladas posteriormente por Joensen y Grob.
Por tanto, está confirmado que la administración publicó imágenes de la oración y que los dos prelados dijeron que no habían autorizado su difusión. Lo que continúa en disputa es si la publicación constituyó una utilización política deliberada o la comunicación pública ordinaria de una reunión presidencial.
Otros obispos niegan que hubiera un respaldo electoral
Golka, quien dirigió la oración, también reconoció que la publicación del video pocos días antes de las elecciones podía ser interpretada como un respaldo. Aclaró que esa no era su intención y sostuvo que habría presentado las mismas enseñanzas católicas ante un presidente de cualquiera de los dos partidos.
La Arquidiócesis de Denver indicó que orar por funcionarios públicos es una práctica católica tradicional y no equivale a apoyar a un candidato o partido. Al menos otro participante describió el encuentro como una conversación sobre políticas, no como una actividad de campaña.
La reunión no fue organizada como una actividad oficial de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Las declaraciones disponibles corresponden a participantes individuales y a sus respectivas diócesis o arquidiócesis.
Por qué el momento tiene relevancia electoral
La controversia surgió cuando ya estaba en marcha la votación anticipada en varios estados y faltaban menos de dos semanas para las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. La proximidad de la votación aumentó el escrutinio sobre cualquier aparición pública que pudiera interpretarse como apoyo religioso a un partido o candidato.
El episodio también muestra la tensión entre dos funciones que los líderes religiosos dicen ejercer: dialogar con funcionarios sobre políticas que afectan a sus comunidades y evitar que esos contactos sean presentados como respaldos electorales.
Hasta la revisión de las fuentes más recientes, ni Joensen ni Grob habían retirado sus declaraciones. Tampoco se había anunciado una investigación formal o un nuevo encuentro relacionado con la controversia. La situación permanece como una disputa pública sobre la presentación política de la visita, no sobre si la reunión y la oración ocurrieron.











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